

Descubriendo los paisajes volcánicos de Islandia: El cráter Saxhóll
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Islandia es conocida a nivel mundial por sus extraordinarios parajes naturales. Han sido esculpidos por diversas fuerzas, como la energía geotérmica, los glaciares o la imparable acción del océano Atlántico. Pero la más espectacular de todas ellas es, quizás, la actividad volcánica. Hay cientos de ejemplos repartidos por toda la isla. Entre las muchas maravillas geológicas que se pueden encontrar en el país, el cráter Saxhóll, en Islandia Occidental, es un ejemplo fascinante. No es tan conocido como otros lugares, pero este cráter da la opción de explorar el patrimonio volcánico de la nación y disfrutar de vistas panorámicas de esta espectacular región.
Información clave
- El cráter Saxhóll es un volcán extinto que se formó hace más de 3.000 años.
- Está en la península de Snæfellsnes, en Islandia Occidental.
- Hay una escalera que permite subir hasta la cima del volcán y ver el interior del cráter.
¿Qué es el cráter Saxhóll?
El cráter Saxhóll es un cono volcánico de escoria situado muy cerca de la punta más occidental de la península de Snæfellsnes, en el oeste de Islandia. Se formó hace 3.000-4.000 años durante una erupción gigantesca, con una interacción explosiva entre magma y agua. Se eleva 100 metros sobre los campos de lava de alrededor y el cráter tiene una anchura de unos 200 metros. Tiene la típica forma elíptica de los conos de escoria. Está compuesto básicamente de material volcánico suelto, como escoria y ceniza, con una depresión central llena de arena negra y rocas desperdigadas.
Lo que hace destacar a este lugar con respecto a otros elementos volcánicos de Islandia es su accesibilidad. Se ha construido una escalera de metal, compuesta de 385 escalones, que hace que sea muy sencillo llegar hasta la cima. Al oeste está la inmensidad del océano Atlántico Norte, y al este la silueta majestuosa del glaciar Snæfellsjökull. El cráter está rodeado de campos de lava y se ven afiladas montañas a lo lejos. Al fin y al cabo, el cráter Saxhóll está en la península de Snæfellsnes, una de las regiones más diversas de Islandia.
Esta zona del país suele aparecer en la lista de lugares que visitar de todos los viajeros que vienen a Islandia. La península de Snæfellsnes tiene muchas cosas en un territorio relativamente pequeño. De hecho, se la conoce como “Islandia en miniatura”, ya que tiene un poco de todo lo que ha hecho al país famoso en el mundo entero. El cráter Saxhóll es una combinación de belleza natural e interés geológico, pero además tiene cerca algunos de los mejores monumentos naturales de Islandia. Tal vez esté un poco lejos para hacer una excursión de un día, pero es una parada muy fácil de añadir a un itinerario por esta región.

Dónde está el cráter Saxhóll y cómo llegar
El cráter Saxhóll está situado en la parte occidental de la península de Snæfellsnes, a unos nueve kilómetros al sur del pueblo de Hellissandur. Se encuentra a unos 200 kilómetros de Reikiavik, la capital de Islandia, y se tardan unas dos horas y media en llegar desde la capital. La mejor manera de ir es en coche. Alquilar un coche permite explorar todas los rincones alucinantes del país a tu propio ritmo.
Si vas a ir desde Reikiavik, el itinerario es bastante fácil de seguir, y además se pasa por paisajes espectaculares de camino al cráter Saxhóll. Empieza cogiendo la famosa Ring Road (Ruta 1) hacia el norte. Tras aproximadamente una hora llegarás a la ciudad de Borgarnes. Después de pasar por ella, toma la salida hacia la Ruta 54 (Snæfellsnesvegur), que rodea la península de Snæfellsnes. Sigue por esa carretera durante unos 100 kilómetros hasta que veas la salida a la Ruta 574 (Útnesvegur), a la izquierda, con señales hacia Arnarstapi y Hellnar. La carretera va junto a la costa, rodeando la parte occidental de la península. Continúa hasta que veas una señal que indica el cráter Saxhóll. Hay una zona de aparcamiento al lado de donde empieza la escalera.
Las carreteras que llevan a Saxhóll están asfaltadas y en buen estado, así que es bastante sencillo llegar. Sin embargo, el tiempo puede tener una gran influencia en las carreteras islandesas, sobre todo en invierno. Es importante mirar el estado de las carreteras antes de salir.
El clima en el cráter Saxhóll
El tiempo en la península de Snæfellsnes, y por tanto en el cráter Saxhóll, puede cambiar mucho en un mismo día. La ubicación del cráter cerca del mar hace que sea aún más impredecible. Aquí te dejamos lo que te puedes encontrar en términos generales en cada estación.
Verano (junio a agosto)
El verano trae el clima más suave al cráter Saxhóll, con una temperatura media diurna de entre 10°C y 15°C. El viento del mar puede hacer que la sensación térmica sea menor, sobre todo en la cima del cráter. Llueve con frecuencia e incluso en un día de sol, el viento puede traer chubascos repentinos. Los días son muy largos, lo que da tiempo de sobra para explorar la región. Es temporada alta, así que hay más turistas, pero el cráter no es tan conocido como otras atracciones de la zona, por lo que no suele haber aglomeraciones.
Otoño (septiembre y octubre)
Esta estación llega con temperaturas más frías y días más cortos, con una temperatura que suele moverse entre 5°C y 10°C, aunque por la noche puede bajar hasta cerca de cero. Aumenta la probabilidad de lluvia y puede que se produzcan las primeras nevadas a finales de octubre. Es temporada baja, así que es posible que puedas disfrutar del cráter para ti solo.
Invierno (noviembre a marzo)
Los inviernos son largos y fríos en Islandia, con una temperatura media que suele estar en torno a cero. El paisaje está cubierto de nieve y hay muy pocas horas de luz, apenas cuatro hacia finales de diciembre. Es importante moverse con cuidado por la escalera, ya que puede haber hielo, lo que la hace muy resbaladiza. Además, es posible que algunas carreteras cierren si el tiempo es muy malo. Por otro lado, el paisaje luce especialmente bonito y no hay apenas turistas.
Primavera (abril y mayo)
Con temperaturas al alza y días cada vez más largos, la primavera es una época muy bonita en el cráter Saxhóll. La temperatura media se mueve entre 0°C y 7°C durante el día. El clima es muy cambiante, con momentos de sol que se entremezclan con chubascos. Puede que quede algo de nieve del invierno en abril, sobre todo en lugares de mayor elevación. Una vez que se funde, las praderas se llenan de vida, con pastos verdes y flores silvestres.
Independientemente de la estación, es crucial estar preparado: vestir con capas, chaqueta impermeable y calzado apropiado es esencial para lidiar con el clima impredecible de la región.


Qué ver y hacer cerca del cráter Saxhóll
Como hemos mencionado anteriormente, la zona cerca del cráter Saxhóll está llena de maravillas naturales. Confeccionar un itinerario por la región es bastante fácil.
Djúpalónssandur
Djúpalónssandur es una playa de guijarros negros entre impresionantes acantilados de lava en la costa sur de la península. Al pasear por la orilla se pueden ver cuatro piedras grandes. Tradicionalmente, estas piedras se usaban para medir la fuerza de los pescadores, siendo cada piedra de un nivel de dificultad. Hoy en día, la gente aún puede tratar de levantarlas.
La playa es también un lugar de interés histórico, ya que tiene los restos de un remolcador británico que naufragó aquí en 1948. Los trozos de metal oxidados están esparcidos por la orilla, un recordatorio del poder del mar.

Faros de Öndverðarnes y Svörtuloft
Situados en el extremo occidental de la península, estos dos faros son dos puntos de referencia de color naranja frente a la inmensidad del océano Atlántico. Son lugares estupendos para dar un paseo y es una zona de anidamiento de varias aves marinas, como gaviotas y frailecillos, sobre todo entre mayo y agosto.


Svöðufoss
Svöðufoss es una cascada pequeña pero con mucho encanto cerca de la ciudad de Ólafsvík. Está rodeada de columnas hexagonales de basalto, dando cuenta de su origen volcánico. La cascada, de unos 10 metros de alto, cae sobre una poza de agua clara rodeada de rocas cubiertas de musgo verde.

Glaciar Snæfellsjökull
Esta majestuosa montaña puede verse desde casi cualquier punto de la península de Snæfellsnes. Se trata de un estratovolcán cubierto por un glaciar y es la pieza central del Parque Nacional de Snæfellsjökull. Con una altura de 1.446 metros sobre el nivel del mar, tiene su lugar en la cultura popular ya que sirvió de inspiración a Julio Verne para escribir Viaje al centro de la Tierra. Hay un sendero que lleva hasta la cima y las vistas desde allí son impresionantes. No solo se ve todo el territorio alrededor, sino que en un día claro se puede ver hasta Reikiavik, que está a 120 kilómetros de distancia.

Avistamiento de ballenas desde Ólafsvík
La ciudad pesquera de Ólafsvík, en la costa norte de la península, es uno de los mejores sitios de toda Islandia para ver ballenas. Hay muchas empresas que ofrecen tours desde el puerto del pueblo para ver especies como la ballena jorobada, la orca o la ballena Minke. Incluso hay opciones de ver ballenas azules. Las visitas suelen durar entre dos y tres horas y están operativas todos los meses del año, pero el verano es la mejor época. Es recomendable reservar con antelación.

Lóndrangar
Los acantilados de Lóndrangar son dos enormes pináculos de basalto que han sido erosionados por el mar a lo largo de los siglos. Dan la apariencia de ser un castillo o fortaleza, o dos guardianes que protegen la tierra. Estas formaciones son, en realidad, parte de un cráter volcánico antiguo y son un lugar de anidación de varias aves marinas. El mayor de los dos pilares mide 75 metros de alto y el más pequeño, 61. Los acantilados tienen parte de folclore también, ya que la leyenda cuenta que son dos troles convertidos en piedra por el sol.

Garganta Rauðfeldsgjá
Rauðfeldsgjá es una fisura estrecha que atraviesa la montaña Botnsfjall. No se trata del típico cañón grande y ancho que se puede encontrar en otras partes de Islandia, sino una grieta en la que apenas caben dos personas juntas de pie. Hay un arroyo poco profundo que recorre la base y, al final, hay una cámara con las paredes cubiertas de musgo y una pequeña cascada.

Senderismo en la zona
La península de Snæfellsnes tiene una gran red de senderos de todos los niveles. El camino costero de Arnarstapi a Hellnar (aproximadamente dos kilómetros y medio) es uno de los más populares, con vistas de arcos naturales de roca, formaciones de lava e imponentes acantilados. Uno de los más duros es la subida al monte Stapafell (526 metros), pero la recompensa es una vista panorámica maravillosa de los paisajes de alrededor. Si buscas un reto más exigente puedes tratar de subir hasta la cima del Snæfellsjökull, pero es necesario estar bien preparado e ir con un guía.

Consejos de viaje
- Calzado: Usa zapatos impermeables con suelas antideslizantes y buen agarre en el tobillo, ya que la escalera puede estar húmeda o con hielo, sobre todo en invierno.
- Fotografía: Trae una cámara para inmortalizar las vistas desde la cima. La mejor luz se produce temprano por la mañana o al atardecer.
- Mira el pronóstico del tiempo: El tiempo cambia bastante y es impredecible, así que es importante comprobar el pronóstico en la zona. Trae ropa impermeable independientemente de la estación.
- Suministros: No hay tiendas, bares ni restaurantes junto al cráter Saxhóll, así que trae todo lo que puedas necesitar, incluyendo comida y bebida. La tienda más cercana está en Hellissandur.
- Respeta la naturaleza: No te salgas de los caminos marcados, no molestes a la vida salvaje y llévate toda la basura que generes.
Conclusión
El cráter Saxhóll es un fantástico elemento geológico en Islandia Occidental que muchos turistas suelen pasar por alto. Es un ejemplo estupendo de la actividad volcánica que ha dado forma al país y está, además, en una región llena de cosas maravillosas que ver y hacer. Si estás planificando un viaje a Islandia, tienes que ir a la península de Snæfellsnes. Y allí, añade el genial cráter Saxhóll a la lista. No te arrepentirás.